
Atunes en la Lonja Tsukiji
Volvimos de Matsushima a pasar la noche en Tokyo, con el siguiente plan: levantarnos hipertemprano para visitar primero la lonja Tsukiji de Tokyo y segundo ir a Hakone, cerca del monte Fuji… y lo conseguimos!!!
Nos metimos el madrugón como a las 5 de la mañana y llegamos tempranito a la major lonja de Japón, y una de las mayores del mundo. Nos costó encontrar la entrada porque no está hecho para ser visitado, sino para mover toneladas de pescado en pocas horas. Hay un sindiós de carritos motorizados, camiones y gente que carga de todo en todas direcciones. A la subasta del pescado no llegamos, pero lo más interesante es ver todos los pescados que se exponen a la venta para ser vendidos. Los atunes impresionan por lo grandes que son, pero hay todo tipo de bichos extraños y enormes… no te cansas de echar fotos a pesar del riesgo de ser atropellado constantemente!!!

Hakone Open-Air Museum
Cuando salimos de allí (bastante hambrientos, por cierto) fuimos dormitando hasta Hakone, una montaña cercana al Fuji. En Hakone hay un montón de pueblecitos turísticos donde puedes hacer excursiones, ir a unos Onsen, visitar un lago, montar en teleférico, etc. Es bastante turístico por lo cerca que está de Tokyo, y por sus famosas vistas al Fuji… una leche!!! Por lo visto en Agosto es prácticamente imposible pillar un día claro para ver el monte, qué se le va a hacer.
Sin embargo, teníamos un plan. Aunque estábamos casi seguros de que el Fuji no se vería, fuimos de todas formas porque allí está el Museo al Aire Libre de Hakone, que teníamos muchas ganas de ver por las fotos de mi primo Javier que estuvo allí hace años
La verdad es que fue otra muy acertada decisión, este museo es increíble.

Pequeños nipones locos en la red
Es un museo que, como su nombre indica, está mayoritariamente al aire libre. Las obras están expuestas en un entorno precioso, rodeado de hierba y con las montañas al fondo. Tienen un montón de cosas de Picasso, Henri Moore, Miró y un montón de artistas europeos y japoneses. Muchas son interactivas, otras flotan en el agua o se mueven con el viento, hay una torre-vidriera con una escalera de caracol para recorrerla por dentro, puedes darte un apretón de manos dentro de un corazón, los niños tienen un laberinto tridimensional para meterse dentro y jugar, hay hasta un búnker para ver el cielo desde dentro o puedes remojar los pies en aguas termales. Lo más divertido fue un pequeño pabellón temporal donde montaron unas redes enormes con hilos de colores donde los niños podían trepar y colgarse (podéis ver un vídeo pulsando aquí).

Interior de la torre-vidriera
Nos encantó este museo, de verdad que es una idea increíble este sitio. Nos volvimos sin ver el dichoso Fuji (ya, compramos unas postales) pero muy satisfechos con haber gastado nuestro último día de Railpass en venir aquí.
Os recomiendo muy mucho que echéis un vistazo a las fotos pulsando aquí… la descripción no hace justicia!!!