Vídeos de Japón
Últimos días en Tokyo

Mónica haciendo amigos...
Después de visitar Hakone, nuestro railpass se acabó. Lo teníamos contratado por 2 semanas y la verdad es que le sacamos rendimiento: Tokyo > Kyoto > Nara > Himeji > Hiroshima > Miyajima > Takayama > Gero > Tokyo > Nikko > Matsushima > Tokyo > Hakone > Tokyo… no está mal para 14 días, eh?!
Así que nos quedaban 2 días y medio en Tokyo para gastar nuestros últimos yenes. Nada más llegar quedamos con Fumico y sus amigas para ver unos fuegos artificiales, el primer jueves noche. Al final acabamos en el Parque Yoyogi, bebiendo unas cervezas y charlando, hasta que no pudimos más (ese mismo día nos habíamos levantado a las 5 a.m., ido a la Lonja y luego a Hakone!!!).

Shinjuky by night...
Estos días nos alojamos en un ryokan en Takadanobaba, una zona nueva al norte de Shinjuku con un montón de bares y animación. Como hacía buen tiempo, decidimos repetir algunas de las cosas de Tokyo que más nos habían gustado: fuimos a ver las vistas desde el Tocho en un día luminoso, paseamos por el parque Yoyogi, fuimos a Akihabara de compras (donde nos cayó una tormenta que no veas!) y luego quedamos con Carmen y Alan para tomar unas cervezas de Friday Night. Cuando ellos se fueron nos volvimos a Shibuya y estuvimos dando vueltas por la zona hasta que nos amaneció… en lo alto de una azotea!!!
El sábado (nuestro último día!) nos despertarmos tardísimo (como era de esperar) y la verdad es que fue un día bien tranquilito: lo pasamos en Shinjuku, disfrutando de la animación de Kabukicho, comiendo sushis riquísimos, comprando algunas cositas, comiendo (por fin!) takoyaji (bolitas de pulpo rebozado), jugando en las recreativas, bebiendo sochu y umeshu en pubs… empapándonos del auténtico Tokyo!

Viendo amanecer desde una azotea...
And that’s all, folks. El vuelo de vuelta nos ocupó todo el domingo siguiente, más de 24 horas totales de viaje contando la diferencia horaria y el transbordo en London Heathrow… bastante infernal, la verdad. Llegamos a Barcelona a las 10 de la noche y estábamos tan reventados que el lunes no fuimos ni a trabajar… un día mínimo para acostumbrarse a occidente!
Ya han pasado bastantes días desde Japón, y la verdad es que ahora, al recordarlo, me parecen como un sueño… pena penita, pero hay que pensar en positivo: próximo destino, NYC!!!
See you soon, space cowboy!!!
Lonja Tsukiji + Hakone
Volvimos de Matsushima a pasar la noche en Tokyo, con el siguiente plan: levantarnos hipertemprano para visitar primero la lonja Tsukiji de Tokyo y segundo ir a Hakone, cerca del monte Fuji… y lo conseguimos!!!
Nos metimos el madrugón como a las 5 de la mañana y llegamos tempranito a la major lonja de Japón, y una de las mayores del mundo. Nos costó encontrar la entrada porque no está hecho para ser visitado, sino para mover toneladas de pescado en pocas horas. Hay un sindiós de carritos motorizados, camiones y gente que carga de todo en todas direcciones. A la subasta del pescado no llegamos, pero lo más interesante es ver todos los pescados que se exponen a la venta para ser vendidos. Los atunes impresionan por lo grandes que son, pero hay todo tipo de bichos extraños y enormes… no te cansas de echar fotos a pesar del riesgo de ser atropellado constantemente!!!
Cuando salimos de allí (bastante hambrientos, por cierto) fuimos dormitando hasta Hakone, una montaña cercana al Fuji. En Hakone hay un montón de pueblecitos turísticos donde puedes hacer excursiones, ir a unos Onsen, visitar un lago, montar en teleférico, etc. Es bastante turístico por lo cerca que está de Tokyo, y por sus famosas vistas al Fuji… una leche!!! Por lo visto en Agosto es prácticamente imposible pillar un día claro para ver el monte, qué se le va a hacer.
Sin embargo, teníamos un plan. Aunque estábamos casi seguros de que el Fuji no se vería, fuimos de todas formas porque allí está el Museo al Aire Libre de Hakone, que teníamos muchas ganas de ver por las fotos de mi primo Javier que estuvo allí hace años
La verdad es que fue otra muy acertada decisión, este museo es increíble.
Es un museo que, como su nombre indica, está mayoritariamente al aire libre. Las obras están expuestas en un entorno precioso, rodeado de hierba y con las montañas al fondo. Tienen un montón de cosas de Picasso, Henri Moore, Miró y un montón de artistas europeos y japoneses. Muchas son interactivas, otras flotan en el agua o se mueven con el viento, hay una torre-vidriera con una escalera de caracol para recorrerla por dentro, puedes darte un apretón de manos dentro de un corazón, los niños tienen un laberinto tridimensional para meterse dentro y jugar, hay hasta un búnker para ver el cielo desde dentro o puedes remojar los pies en aguas termales. Lo más divertido fue un pequeño pabellón temporal donde montaron unas redes enormes con hilos de colores donde los niños podían trepar y colgarse (podéis ver un vídeo pulsando aquí).
Nos encantó este museo, de verdad que es una idea increíble este sitio. Nos volvimos sin ver el dichoso Fuji (ya, compramos unas postales) pero muy satisfechos con haber gastado nuestro último día de Railpass en venir aquí.
Os recomiendo muy mucho que echéis un vistazo a las fotos pulsando aquí… la descripción no hace justicia!!!
Escrito en Japón | Etiquetas:Hakone, Japan, Japón, Lonja, Museo, Museo Aire Libre, Museum, Open-Air Museum, Tsukiji
Bahía de Matsushima
Al saltarnos el Fuji, nos sobraban días de railpass, así que aprovechamos el tirón y subimos unos cuantos cientos de kms más al norte, hasta la Bahía de Matsushima.
Esta bahía es considera por los japoneses como uno de los tres grandes paisajes de Japón. Se hizo famosa por los versos de un famoso poeta y viajero llamado Basho: -Matsushima, oh Matsushima!. Es una bahía bastante extensa con un montón de islotes, bastante bonita, un poco al estilo de Halong Bay.
Sin embargo, cuando llegamos nada de eso, solo lluvia de nuevo!! Lo bueno fue que encontramos un ryokan baratito en lo alto de un monte, con vistas a la bahía y una habitación enorme. Esa tarde dimos un paseo por un islote (Fujuurajima) al que se puede acceder cruzando un puentecito rojo muy mono, y acabamos cenando pescado, sushi y ostras en un barecito de paisanos muy amables que hasta nos ofrecieron un poco de sochu.
Al día siguiente ya estábamos más resignados a la lluvia, pero amaneció bastante bien y fue mejorando hasta que salió un sol radiante!! Exploramos el pueblo un poco, que no lo habíamos visto. Vimos el templo Zuiganji, en un bosquecito oscuro con un montón de tumbas excavadas en la roca, al estilo antiguo de la zona. También cruzamos a otro par de islotes conectados a tierra y, como nos sobraba tiempo, nos fuimos a una playa cercana.
Qué acierto! Ya por la tarde hacía un sol de justicia y en la playa se estaba genial! La zona se llamaba Oku-Matsushima. Dimos un superpaseo, vimos a los japoneses en su salsa playera, con sus flotadores y jugando a la gallinita ciega, pero golpeando a un melón, hehehe. Vimos recolectores de ostras y subimos a un monte con una vista de toda la bahía… espectacular!!! Fue otro de los grandes aciertos de nuestras decisiones arriesgadas… ole nosotros!!!
Puedes ver más fotos pulsando aquí.
Nikko
Después de pasar un par de días en los Alpes Japoneses, nuestro plan era volver hacia Tokyo parándonos en algún sitio para ver el Monte Fuji. Pero cuando nos acercábamos a la parada de tren donde debíamos bajar, vimos que estaba lloviendo y nublado, y que de Fuji nada. Así que ni nos bajamos del tren… seguimos hasta otra posible parada (la Península de Izu) pero allí también llovía y al final acabamos durmiendo en Tokio. Fue una de las pocas veces en los que la lluvia nos fastidió los planes
Al día siguiente llegamos a Nikko, un pueblo a unos 100 kms al norte de Tokio. Es un sitio muy famoso por su conjunto de templos (como no) que se construyeron principalmente para servir de mausoleo de Tokugawa Ieyasu, el unificador de Japón y primer shogun. Es muy bonito de ver porque todo el conjunto está dentro de un bosque de robles enormes, en una zona montañosa.
La mayoría de gente que lo visita va y vuelve el mismo día desde Tokyo, pero varias personas nos habían recomendado pasar una noche allí para disfrutar del entorno natural y para llegar temprano a los templos y verlos sin las manadas de turistas con el guía de la banderita.
Nuestro hostal estaba bastante metido en la montaña y, aunque nos costó un buen paseo llegar hasta él, la verdad es que estuvo bastante bien. Estaba plagado de españoles y acabamos bebiendo cervecitas en el porche del hostal, después de haber paseado por los alrededores hasta que anocheció.
Al día siguiente madrugamos un montón (Mónica iba medio dormida hasta que conseguimos unos cafés
y entramos a la zona de templos cuando la estaban abriendo. Fue una buena idea, porque ya cuando nos íbamos aquello casi parecía un parque de atracciones. El templo a los pies de la tumba de Ieyasu fue también uno de los más bonitos que vimos, al estar rodeado de esos bosques impresiona mucho.
Después del paseo matutino cruzamos el río y fuimos a otra zona un poco menos conocida pero muy curiosa. Es un paseo donde hay un montón de estatuas Jizu, unos budas de piedra que la gente viste con prendas rojas. Representan varias cosas, pero la gente les conoce principalmente como los protectores de los niños y recién nacidos. En este paseo se pueden ver más de 100 jizus consecutivos, y dice la leyenda que algunos se ríen porque no se puede contar el número exacto de ellos… la verdad es que a Mónica y a mí nos salieron diferentes números!!!
Podéis ver las fotos completas pulsando aquí.
Takayama + Gero
Después de quemarnos en las playas de Hiroshima decidimos que lo mejor era subir a las montañas, así que cogimos unos cuantos trenes para llegar hasta Takayama, en la región montañosa de Hida, conocida popularmente como “los Alpes japoneses“.
Nuestra idea inicial era ir cruzando los Alpes por carretera hasta salir por el otro lado y acabar en Tokyo, pero al llegar encontramos que iba a hacer mal tiempo y que el alojamiento era más bien escaso (se notó muchísimo el cambio de Julio a Agosto… los turistas se multiplicaban sin control!!!). Así que encontramos alojamiento en un templo adaptado como Youth Hostel (golpe de suerte!) y decidimos quedarnos por la zona un par de días.
La tarde que llegamos genial: puesta de sol muy bonita, una vuelta por el pueblo, cenamos superbien con varias comidas típicas de la zona (te ponen un cuenco con brasas en la mesa para que te cocines la comida tú mismo) y estuvimos tomando nuestras habituales cervezas en el río.
Sin embargo el día siguiente empezó mal: llovía a cántaros. Decidimos no achantarnos y nos fuimos por una ruta que recorre varios templos por el bosque. Estuvo bastante chulo, aunque a veces nos teníamos que refugiar porque no veas que tormentas… en una de esas nos vio una señora al pasar con el coche y volvió para traernos 2 paraguas!!! … son taaan majos! Al final hasta nos perdimos y acabamos en unos arrozales a las afueras de la ciudad, hehehe.
Como no paraba de llover, cambiamos de táctica: decidimos buscar un onsen. Los onsen son básicamente baños termales, la mayoría públicos, que hay en un montón de sitios en Japón (por algo es una isla volcánica!). Así que nos acercamos a Gero (significa “vómito”), un pueblecito cercano famoso precisamente por sus onsen. Buscamos uno privado porque en la mayoría te separan por sexos. Sin embargo, no fue buena idea porque era cerrado y como el agua estaba tan caliente, la atmósfera era muy muy sofocante.
Pero la sorpresa estaba por llegar… ya relajaditos después del baño dimos un paseito por el pueblo (había parado de llover, por fin) y encontramos que eran las fiestas de Gero!!! Pudimos presenciar el típico desfile que uno se imagina de Japón: varios dragones llevados por los chavales del pueblo, al ritmo de los tambores tradicionales japoneses (taikos) y con fuegos artificiales!!! Toda una representación que duró varias horas y que flipamos completamente rodeados por la gente del pueblo que se sorprendía de ver occidentales en sus pequeñas fiestas, hehehe…
Fue de lo mejor del viaje, en serio, estas cosas genialas solo se encuentran por casualidad!!! Así que un día que había amanecido lloviendo se convirtió en uno de los mejores recuerdos de Japón.
Pulsando aquí podéis ver más fotos de Takayama y de Gero.
Novedad!!! También hay vídeos pulsando aquí…!!!
Hiroshima + Miyajima
El mismo día que visitamos Himeji llegamos a Hiroshima, la ciudad tristemente famosa por el pepinazo que soltaron los americanos, allá por la Segunda Guerra Mundial.
La verdad es que no sé qué esperábamos encontrar, pero la ciudad es perfectamente normal. Han pasado más de 50 años y no queda ni rastro de la explosión: no crater, no peces mutantes, no setas gigantes… lo único que queda es un edificio semidestruído que mantuvieron tal como quedó, el A-Bomb Dome. El resto está totalmente reconstruido y la verdad es que la ciudad es hasta chula. Todo el mundo decía que no había nada que hacer en Hiroshima pero a nosotros nos sorprendió lo grande y activa que era, con un montón de ambiente, una zona de fiesta bastante potente y mucha tradición culinaria… 3 puntos para Hiroshima!!!
Como habíamos oído tan malas opiniones, en principio solo íbamos a estar de paso hacia Miyajima, pero en lo poco que estuvimos nos pasó de todo: pedimos en un bar de pinchitos señalando al azar y nos pusieron bolas de grasa incomibles; entramos en un minibar rockabilly y nos invitaron a pastas y tabaco hasta que acabamos cantando al karaoke con los otros clientes; estuvimos en el Peace Memorial Park donde todo es de la Paz (la llama de la paz, la estatua de la paz, el museo de la paz, los arcos de la paz…); comimos okonomiyaki al estilo de Hiroshima (ellos lo llaman Hiroshimayaki), que es una pizza japonesa a la plancha que lleva un montón de cosas dentro; vimos un culo metálico gigante…
Gastamos un día entero en visitar Miyajima, una isla que está justo enfrente de la bahía de Hiroshima a la que se llega en ferry y que es famosa por su Arco Tori Flotante. Es un tori que marca la entrada a un templo de la isla, pero que al estar dentro del agua se puede cruzar en barco (aunque con marea baja te puedes acercar andando por la arena y tocarlo).
Ese día nos hizo un sol increíble (con lo cual yo me quemé, of course) y aprovechamos para hacer una rutilla de senderismo por la isla hasta la cima. Por el camino vimos el templo Daisho-in, uno de los más bonitos que hemos encontrado en Japón (y eso que veníamos de Kyoto), y cuando llegamos a la cumbre de la isla encontramos un mirador de 360º con unas vistas increíbles de la bahía y las islas de alrededor… genial!
Pulsando aquí podéis ver más fotos de Hiroshima y de Miyajima.
Himeji
No hay mucho que contar sobre Himeji, salvo que tiene un castillo. Paramos con el shinkansen de camino entre Kyoto e Hiroshima, estuvimos las horas justas para ver el castillo y comer.
Es uno de los castillos mejor conservados del Japón medieval, y desde luego el más visitado. También se conoce como “La Garza Blanca” y la verdad es que sorprende por su verticalidad y sus aleros puntiagudos. Cada una de las tejas tiene el món (el símbolo de clan) de cada uno de los señores que lo han habitado y ampliado. Tokugawa Ieyasu fue el que, al conquistarlo, lo reconstruyó con su forma actual.
Aparte de la estética, hay que decir que el castillo mola porque es sumamente funcional: esta lleno de troneras, agujeros para tirar aceite, trampas, muros laberínticos, etc. La torre principal tiene unos 7 pisos muy estrechitos, el más alto de ellos apenas es como un salón grande. La verdad es que me gustó mucho el castillito, si señor
Podéis ver más fotos pulsando aquí.
Nara
Nara es una pequeña ciudad muy cerca de Kyoto, nosotros la visitamos en un día sin quedarnos a dormir. Durante el Japón medieval fue la capital del país, y en esa época se construyeron un montón de templos que la convierten en destino turístico.
La mayoría de sus han sido reconstruidos, pero tiene dos joyas que la hacen bastante especial: el mayor buda de Japón y el templo en el que se aloja el susodicho, que es la mayor construcción de madera del mundo.




Y, por supuesto, los ciervos. Todo el parque de Nara Koen está lleno de ciervos que no solo no tienen miedo de los turistas sino que se acercan a saquearles vilmente. Mejor esconde tu comida si pasas cerca de uno de estos rebaños…
Pues este día nos pertrechamos con comida y estuvimos paseando por el parque de Nara Koen que es donde se concentra casi todo lo que hay que ver aquí. Al principio, con los ciervos, ni siquiera miras los templos. Bueno, casi, porque el Templo Todaiji donde se aloja el gran buda es impresionante. También vimos otro templo muy chulo con vistas a la ciudad donde nos empezó a llover, y ya no paró. Estuvimos paseando por el bosquecillo pero cuando nos hartamos de farolillos, ciervos, templos y más templos nos fuimos a buscar un buen plato de Udón…
Ah! Una cosa curiosa fue una sala de descanso donde te podías montar en una silla que se movía simulando un terremoto escala 6. Creo que la escala que usan ellos NO es la Richter, porque eso se movía una barbaridad! Escuché que más de la mitad de los terremotos fuertes anuales son en Japón, y que están llevando a cabo un plan urbanístico para preparar Tokyo contra el siguiente gran terremoto, que preveen en menos de 30 años… que susto!
Podéis ver las fotos pulsando aquí.
Kyoto
Despues del bullicio de Tokio nos marchamos en tren bala a Kyoto (va realmente rapido). Ya llevamos aqui 4 dias, y manana partimos hacia Nara, Himeji, Miyayima… y donde las ganas nos lleven.
Kyoto es mas un pueblo que una ciudad. Es bastante extensa en superficie pero todas las casitas son bajas, aun en pleno centro no tiene ningun tipo de agobio. Tambien es una ciudad de contrastes, hay barrios muy bulliciosos y otros que parece que no hayan cambiado desde el Japon feudal. La comida es bastante buena y la gente se ve mucho mas amable y tranquila que en Tokyo (lo cual es normal, claro).
Esto esta lleno de templos. El principal atractivo de Kyoto (segun la guia) es perderse por sus calles, pero a efectos practicos es bastante dificil teniendo en cuenta que las calles son bastante cuadriculadas (aunque entendemos el sentido). Desde que llegamos hemos deambulado por la ciudad viendo jardines, templos, arcos tori, castillos, parques, laguitos, casas de te, y templos templos templos.
Para no aburrir al personal, hare una pequena descripcion de los que nos han parecido mas interesantes:
Fushimi Inari: Es un templo bastante metido en el bosque que tiene cientos y cientos de arcos tori rojos marcando el camino. Hay tantos que casi no queda espacio entre unos y otros, y esta rodeado por un bosque precioso. Aqui nos estuvo lloviendo un poco y fue increible el sonido de la lluvia, la humedad que se respiraba… muy muy bonito.
Sanjusangendo: Un templo que contiene 1001 estatuas de la diosa budista de la misericordia, conocida con el nombre de Kannon. Estan todas alineadas en un pabellon enorme, son patrimonio historico de Japon.
Kiyozumidera: Literalmente Templo del Agua. Esta subiendo por la montanya y los ultimos pabellones estan construidos sobre unos armazones enormes de madera, de forma que parte del templo es un balcon enorme con vistas a la ciudad. Bastante turistico pero muy bonito tambien. Nota: entre el templo anterior y este descubrimos un caminito que iba por un cementerio metido en la montanya, precioso!
Kinkakuji y Ginkakuji: Son dos templos separados, el Pabellon Dorado y el Pabellon de Plata. El primero, como su nombre indica, es dorado y se ve precioso reflejado en un lago a sus pies. El segundo lo construyo el nieto del que hizo el primero, pero no se llego a recubrir finalmente de plata. Ambos estan rodeados por unos jardines de musgo con lagos y arboles primorosamente decorados.
Ryoanji: Este es uno de los principales templos zen de Kyoto, y contiene un jardin zen que se considera el culmen del arte zen. Se trata de un jardin de arena rastrillada con algunas rocas dispuestas de forma que la composicion final transmite paz espiritual. La verdad es que es interesante y si que transmite algo, pero con la gente alrededor pierde un poco. Lo mejor de alli fueron los jardines, decorados con el mismo estilo zen. Geniales para perderse un rato en silencio y pensar.
Castillo Nijo: Hombre, algo que no es un templo. Esto es el castillo que fundo el primer shogun de Japon, Tokugawa Ieyasu. Esta muy bien para amantes de los samurias, hay salas de recepciones con figuras reales de samurais y daimyos en posiciones ceremoniales. Tambien tiene algunos jardines preciosos.
El resto del tiempo nos lo hemos pasado deambulando. Una noche nos quedamos de fiesta y estuvimos bebiendo en la orilla del rio. Hemos probado varias comidas tipicas de aqui, como el okonomiyaki, una especie de pizza japonesa. Hemos recorrido el paseo de la filosofia bajo la lluvia. Nos hemos banyado en los tipicos banyos comunes japoneses. Nos hemos puesto kimonos para andar por la habitacion de nuestro ryokan. Hemos visto una exhibicion de pesca con cormoran en un rio lleno de barcas antiguas con farolillos… en resumen, hemos disfrutado Kyoto como hemos podido…

























