Posteado por: Paco el Ruina | 3.08.09

Nikko

Dragón en una fuente de Nikko

Dragón en una fuente de Nikko

Después de pasar un par de días en los Alpes Japoneses, nuestro plan era volver hacia Tokyo parándonos en algún sitio para ver el Monte Fuji. Pero cuando nos acercábamos a la parada de tren donde debíamos bajar, vimos que estaba lloviendo y nublado, y que de Fuji nada. Así que ni nos bajamos del tren… seguimos hasta otra posible parada (la Península de Izu) pero allí también llovía y al final acabamos durmiendo en Tokio. Fue una de las pocas veces en los que la lluvia nos fastidió los planes :(

Al día siguiente llegamos a Nikko, un pueblo a unos 100 kms al norte de Tokio. Es un sitio muy famoso por su conjunto de templos (como no) que se construyeron principalmente para servir de mausoleo de Tokugawa Ieyasu, el unificador de Japón y primer shogun. Es muy bonito de ver porque todo el conjunto está dentro de un bosque de robles enormes, en una zona montañosa.

El entorno de los templos de Nikko

El entorno de los templos de Nikko

La mayoría de gente que lo visita va y vuelve el mismo día desde Tokyo, pero varias personas nos habían recomendado pasar una noche allí para disfrutar del entorno natural y para llegar temprano a los templos y verlos sin las manadas de turistas con el guía de la banderita.

Nuestro hostal estaba bastante metido en la montaña y, aunque nos costó un buen paseo llegar hasta él, la verdad es que estuvo bastante bien. Estaba plagado de españoles y acabamos bebiendo cervecitas en el porche del hostal, después de haber paseado por los alrededores hasta que anocheció.

Al día siguiente madrugamos un montón (Mónica iba medio dormida hasta que conseguimos unos cafés :) y entramos a la zona de templos cuando la estaban abriendo. Fue una buena idea, porque ya cuando nos íbamos aquello casi parecía un parque de atracciones. El templo a los pies de la tumba de Ieyasu fue también uno de los más bonitos que vimos, al estar rodeado de esos bosques impresiona mucho.

Estatuas Jizu en Nikko

Estatuas Jizu en Nikko

Después del paseo matutino cruzamos el río y fuimos a otra zona un poco menos conocida pero muy curiosa. Es un paseo donde hay un montón de estatuas Jizu, unos budas de piedra que la gente viste con prendas rojas. Representan varias cosas, pero la gente les conoce principalmente como los protectores de los niños y recién nacidos. En este paseo se pueden ver más de 100 jizus consecutivos, y dice la leyenda que algunos se ríen porque no se puede contar el número exacto de ellos… la verdad es que a Mónica y a mí nos salieron diferentes números!!!

Podéis ver las fotos completas pulsando aquí.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías