Al saltarnos el Fuji, nos sobraban días de railpass, así que aprovechamos el tirón y subimos unos cuantos cientos de kms más al norte, hasta la Bahía de Matsushima.
Esta bahía es considera por los japoneses como uno de los tres grandes paisajes de Japón. Se hizo famosa por los versos de un famoso poeta y viajero llamado Basho: -Matsushima, oh Matsushima!. Es una bahía bastante extensa con un montón de islotes, bastante bonita, un poco al estilo de Halong Bay.
Sin embargo, cuando llegamos nada de eso, solo lluvia de nuevo!! Lo bueno fue que encontramos un ryokan baratito en lo alto de un monte, con vistas a la bahía y una habitación enorme. Esa tarde dimos un paseo por un islote (Fujuurajima) al que se puede acceder cruzando un puentecito rojo muy mono, y acabamos cenando pescado, sushi y ostras en un barecito de paisanos muy amables que hasta nos ofrecieron un poco de sochu.
Al día siguiente ya estábamos más resignados a la lluvia, pero amaneció bastante bien y fue mejorando hasta que salió un sol radiante!! Exploramos el pueblo un poco, que no lo habíamos visto. Vimos el templo Zuiganji, en un bosquecito oscuro con un montón de tumbas excavadas en la roca, al estilo antiguo de la zona. También cruzamos a otro par de islotes conectados a tierra y, como nos sobraba tiempo, nos fuimos a una playa cercana.
Qué acierto! Ya por la tarde hacía un sol de justicia y en la playa se estaba genial! La zona se llamaba Oku-Matsushima. Dimos un superpaseo, vimos a los japoneses en su salsa playera, con sus flotadores y jugando a la gallinita ciega, pero golpeando a un melón, hehehe. Vimos recolectores de ostras y subimos a un monte con una vista de toda la bahía… espectacular!!! Fue otro de los grandes aciertos de nuestras decisiones arriesgadas… ole nosotros!!!
Puedes ver más fotos pulsando aquí.




